¡Lo que pasó, pasó…!

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Creado por: norma
Día: 01/22/2014
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Debemos tener claro que los años no nos traen cosas buenas ni malas. Cada uno de nosotros debe trabajar lo que quiere recibir cada nuevo año como individuo independientemente de las circunstancias que nos rodean.

Por Norma Pantojas DCC, MC #0981

norma-blusaverdeYa se fue el año que una vez recibimos hace doce meses esperando que trajera muchas cosas buenas: que mejorara la economía, que bajaran los asesinatos y el maltrato hacia los niños, entre otro males sociales. Sin embargo, cada mes del 2013 surgían más noticias trágicas, a la vez que el panorama económico se presentaba más complicado.

Ahora se vuelve a  esperar que el 2014, sea diferente. Debemos tener claro que los años no nos traen cosas buenas ni malas. Cada uno de nosotros debe trabajar lo que quiere recibir cada nuevo año como individuo independientemente de las circunstancias que nos rodean. Mientras hagamos resoluciones que dependan de lo que otros hagan, cada año nos decepcionará. ¿Por qué en lugar de esperar que otros cambien, no comenzamos a cambiar nosotros como individuos? ¿Por qué no comenzamos este nuevo año decidiendo cultivar nuestra vida espiritual, de tal manera que nuestra manera de pensar sea transformada y nuestra manera de vivir  beneficie a la familia y por ende a nuestra sociedad? ¿Por qué no se deja atrás la carga pesada del odio y la venganza que están envenenando a los integrantes de las familias que se convertirán en padres y madres y que a su vez se lo transmitirán a sus hijos?  

El problema más serio que confronta la humanidad, es el no poderse desprender del pasado. Las personas viven sumergidas en el ayer y cada año se hace más pesado en la medida en que siguen sumando las amarguras y las traiciones de su presente. Se les va la vida escarbando en el pasado, recordando historietas de horror que en nada abonan a su crecimiento emocional y espiritual, pero atacan y dañan todo su ser hasta enfermarlos. La historia nos demuestra como el odio se glorifica en la vida de la gente hasta cegarlos y convertirlos en un Hitler o en una Irlanda del Norte e Irlanda del sur.  Todos perdemos en la batalla del odio y del resentimiento.

La vida es tan cortita que necesitamos estar siempre conscientes del valor que le asignamos a las experiencias pasadas para no desperdiciar ni un solo segundo en lo que no aprovecha. No podemos hacer nada con lo que pasó, pero sí podemos hacer mucho con el presente que cada segundo se convierte en pasado.

En este nuevo año 2014, decídete a perdonar y a dejar atrás lo que ya no puedes cambiar. Para lograrlo necesitamos la ayuda indispensable de quien nos creó, Dios. Jesucristo dijo: Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada”,(Juan 15.5). Necesitamos ponernos en sintonía con nuestro Creador, si queremos vencer aún en medio de la tormenta. Los fuertes vientos soplarán a lo largo de nuestra vida, en lugar de deprimirnos, usémoslos a nuestro favor para convertirnos en mujeres y hombres firmes y decididos que extraemos lo mejor de las peores experiencias vividas. Asumir esta actitud ante los retos que cada día se nos presenten, nos capacitará para manejar de forma positiva la próxima etapa que nos toque vivir.

Aprendemos a vivir plenamente cuando consideramos nuestra existencia como un proyecto importante que requiere planificación consciente para lograr el propósito para el cual nuestro Padre y Creador, Dios, nos diseñó. Decídete en este nuevo año a incorporar a tu vida al Jesús que celebramos en la Navidad. Sólo así tendrás la paz, el amor y el perdón necesarios para lograr el balance perfecto en tu vida. No olvidemos nunca que sin Él nada podemos hacer.

Norma Pantojas DCC, MC #0981
Consejera de Familia